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jueves, 18 de junio de 2015

Georges Bizet - "Carmen"

La ópera Carmen del compositor francés Georges Bizet alcanza una de las cumbres del género dramático-musical en el siglo XIX. Fue compuesta sobre un libreto tomado de la obra homónima de Prosper Mérimée, en cuya redacción intervinieron Meilhac y Halévy.

En la obra de Mérimée se narran los amores de la gitana Carmen con Don José, joven sargento español que se ve arrastrado por la pasión y llega a convertirse en bandolero y asesino.

En la ópera, los aspectos más duros y comprometidos para la sensibilidad de la época se suavizan. Bizet se preocupa por ambientar todas las escenas mediante el recurso a elementos pseudo-nacionales y pintorescos, pero lo que verdaderamente le preocupa es el estudio psicológico de los personajes, la naturaleza dramática y su caracterización escénica.

Richard Wagner y la reforma de la ópera

Richard Wagner es el representante más destacado y más adelantado del teatro romántico alemán. Dotado por naturaleza de un talento dramático especial, crea un género completamente nuevo: el drama musical, Gesamtkunstwerk, la "obra de arte total", que incorpora unitariamente todos los componentes del teatro y de la ópera, sirviendo conjuntamente en un espectáculo pleno, sin fisuras. El propio Wagner elabora los libretos, imagina y describe los escenarios, los vestuarios, los movimientos escénicos, etc. La acción dramática tiene un desarrollo continuo, sin cortes, muy cercano al lenguaje cinematográfico moderno. También introduce la técnica del leitmotiv o "motivo conductor", que caracteriza una situación, un personaje o un símbolo, retomándolo y asociándolo en otros instantes, según convenga al argumento o a la situación dramática.

Richard Wagner (1813-1883)


El compositor alemán Richard Wagner es una de las grandes figuras de la ópera decimonónica. Nace en Leipzig en 1813 y comienza sus estudios de modo autodidacta, aunque posteriormente los amplía en su ciudad natal. Sucesivamente fue director de orquesta en Magdeburgo, Königsberg y Riga. En 1839 viaja a París sin éxito, siendo encarcelado por deudas en 1840. En 1849 participa en la Revolución de Dresde, pero tiene que huir a Suiza. Se establece en Zurich en 1850, mientras su amigo Liszt estrena Lohengrin en Weimar. En 1857 se enamora de Mathilde Wesendock, y un año después debe retirarse a Venecia. En 1860 va a París, donde fracasa su ópera Tannhäuser. En 1862 realiza una gira de conciertos por Rusia. En 1864 viaja a Munich invitado por el rey Luis II de Baviera. Expulsado por razones políticas, se instala en Lucerna con la hija de Liszt, Cósima, con la que se casa tiempo después. Vuelve a Munich en 1868. A partir de 1871 se instala en Bayreuth para la construcción de un teatro enteramente dedicado a su creación. Dicho teatro se inauguar en 1876 con la tetralogía El Anillo de los Nibelungos, que constituye un acontecimiento histórico. Muere en Venecia en 1883.

Henry Purcell - "Dido y Eneas" (1689)

Dido y Eneas es una ópera breve del compositor inglés Henry Purcell, en tres pequeños actos y un prólogo (perdido), basada en un episodio del IV libro de la Eneida de Virgilio,  

Personajes 
  • DIDO. Reina de Cartago, enamorada de Eneas. 
  • ENEAS. Héroe troyano, fugitivo de la derrota de su ciudad, jefe de los marinos. 
  • BELINDA. Compañera y confidente de Dido. 
  • BEDLAM. Bruja mayor, decidida a arruinar el amor de Dido. 

ARGUMENTO

Antecedentes
La acción tiene lugar en Cartago en una época mítica. 

Dido gobernaba el reino de Cartago con justicia y equidad. Sin embargo, sus súbditos esperaban que el reino se consolidase con el matrimonio de la reina y una válida descendencia. 

"El encuentro de Dido y Eneas", de Sir Nathaniel Dance-Holland

Acto I
La llegada de Eneas en barco con sus marinos y cautivos de Troya dan esperanzas a Belinda, amiga y confidente de la reina, que ayuda a la reina a vencer sus temores. Llega, en efecto, Eneas, y aprovechando el buen recibimiento que le tributa Dido, se anima a organizar una cacería para que nazca el amor entre ambos; de hecho Eneas ya ha quedado prendado de la reina. 


Didon montrant Carthage à Énée, Claude Gellée, le Lorrain, 1676

Acto II

Cuadro I
En una cueva cercana, la Bruja y hechicera Bedlam, enemiga de la reina, convoca a las restantes brujas del reino. Puesto que su mayor ocupación es causar daño, Bedlam busca el modo de perjudicar el naciente amor entre Dido y Eneas.

Para ello, una de las brujas se disfrazará de dios Mercurio y fingirá que los dioses exigen que el héroe troyano continúe su viaje hacia Italia, donde debe fundar lo que será el futuro imperio de Roma.

Las brujas ríen ante la perspectiva de semejante maldad, pero mientras están discutiendo se oye pasar por fuera de la caverna la cacería de Dido y Eneas. Satisfechas de su plan, las brujas bailan en la caverna. Al final, para frustrar la cacería, las brujas provocan una tempestad.

Cuadro II
En el bosque, Belinda y sus amigas bailan y representan una mascarada para divertir a los amantes. Sin embargo, la tempestad provocada obliga a interrumpir la cacería y volver a la ciudad. 


Aeneas and Dido hunting, Jan Miel

Al estallar la tormenta, todos regresan a la ciudad, excepto Eneas, a quien se aparece, por las artimañas de la hechicera un espíritu, disfrazado del dios Mercurio, anunciándole que Júpiter ordena que abandone los placeres del amor y se embarque esa misma noche y le recuerda a Eneas que debe seguir rumbo a Italia. Eneas lamenta el mandato del dios, pero lo acepta. Las brujas cantan y danzan llenas de alegría.


Acto III 

Cuadro I
En el puerto de Cartago los marineros se preparan para hacerse a la mar en las naves. Un marinero canta una canción en la que anima a sus compañeros a levar anclas y marcharse de Cartago para no volver. 

Las brujas han acudido al puerto: al ver los preparativos de marcha se alegran; su plan ha tenido éxito y Dido está vencida. Su amor ha fracasado. Las brujas bailan animadamente para celebrar su triunfo. 

Cuadro II
Eneas llega ante Dido y Belinda. Eneas trata de explicarle a Dido que los dioses imponen su marcha, pero Dido lo considera un acto de traición. Eneas intenta volver atrás diciendo que anulará la partida, pero Dido no quiere ya oír hablar de él y le ordena que se marche. 

A solas con Belinda, Dido le pide la mano y que le conforte en el momento inminente de su muerte. Le pide que la recuerde, pero que olvide su trágico destino. Muere Dido. Sobre su cadáver aparece un coro de Cupidos que a coro llora su muerte y se lamenta de un amor tan desgraciado.